17 de septiembre de 2014

EL MOLINO DE LA FERRERIA

Ya estamos de vuelta, ¿Cómo fue ese verano? 

Esperamos que bien, y seguro que, como siempre, nos ha parecido muy corto, por eso para no olvidarnos de esos estupendos días de ocio y no pensar en el largo o invierno, vamos aprovechar estos últimos días y traemos una propuesta para disfrutar de los colores que ofrece el otoño así que os proponemos un salida de campo y muy cerquita de Madrid.

Tomando la A1 dirección BURGOS, podemos llegar hasta la Villa de Riaza y desde allí después de tomar una cervecita en su estupenda plaza continuar nuestro camino  adentrándonos en la serranía.

   
  ¡¡¡¡¡¡ OLE MI LOOK CAMPERO ¡¡¡¡¡

Después de este alto en el camino podemos tomar los distintos senderos que componen el Camino Natural, conocido como los pueblos rojos y negro.

Esta senda une las localidades de Martin Muñoz de Ayllòn, Becerril, Villacorta, Serracín, Madriguera, el Muyo, el Negredo que incluye la subida al collado del puerto de los Infantes desde donde se puede contemplar los paisajes el otro lado de la sierra, ya en la provincia de Guadalajara.


A la salida de este núcleo urbano, tomando el camino del rio Vadillo en plena naturaleza se encuentra un antiguo Molino de harina:

EL MOLINO DE LA FERRERIA

Recomendable sitio donde parar a comer después de tanto caminar situado justo a la salida de Villacorta.



Rodeado de naturaleza y junto al rio Vadillo, este sitio no os dejara indiferentes: atención a la magnifica entrada:





Dispone de una estupenda terraza






Ademas de terraza en el interior un hermoso salón invita a la lectura o a la charla, o simplemente la ley del minimo esfuerzo, contemplar el paisaje al otro lado del ventanal.


Destaca la decoración donde han cuidado hasta el ultimo detalle asi como el estupendo trato que personalmente ofrecen sus propietarios Monica y Alejandro, muy atentos en agradar a sus clientes con quienes entablan casi una relación de amistad.

Con la maquinaria del molino todavia indemne, la hospitalidad rural se confia entre vigas de madera a la vista, suelo de barro y unas cuantas estancias amuebladas con piezas antiguas.


Y por supuesto buen yantar con una cocina de importancia.